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La justicia de género no es simplemente una cuestión que atañe a las mujeres

En el Día Internacional de la Mujer, se oye hablar mucho sobre «cuestiones relacionadas con las mujeres». Pero la justicia de género no es solo una cuestión que atañe a las mujeres. Si afirmamos que todos los seres humanos han sido creados a imagen y semejanza de Dios, entonces debemos enfrentarnos a cualquier sistema que menosprecie a las mujeres.

Si proclamamos el evangelio de la liberación y permanecemos en silencio sobre la violencia de género, nuestra proclamación se vuelve vacía. Si nuestra eclesiología excluye a las mujeres de la plena participación, el cuerpo de Cristo está incompleto.

El Día Internacional de la Mujer no se trata de rosas ni chocolates. La justicia de género no se trata solo de las mujeres. Se trata de compromiso, responsabilidad y transformación.

La justicia de género no es simplemente una cuestión que atañe a las mujeres,  se trata de responsabilidad y transformación, se ha convertido en parte de mi rutina diaria afirma la Dra. Marcia Blasi.   Me levanto, preparo una taza de café y tomo mi teléfono para leer las noticias. «Mujer de 25 años asesinada por su marido, que no aceptaba el divorcio». «Mujer desaparecida tras entrar en el garaje de su edificio». «Niña de 13 años violada por siete hombres».

Titulares como estos ya no son una excepción. Se han convertido en algo habitual en muchos países del mundo. La violencia contra las mujeres no ha desaparecido. No es un problema del pasado. Es actual. Es persistente. En muchos lugares, está aumentando.

El fortalecimiento del fundamentalismo político y religioso se dirige especialmente contra los conocimientos, el liderazgo y los cuerpos de las mujeres. El control sobre las voces y la autonomía de las mujeres sigue siendo una prioridad en la agenda.

Hay muchas formas de matar a una mujer. No todas implican el uso de armas. Algunas implican el silencio. La desconfianza. Sobrecargarla con tareas «importantes» para que nunca tenga espacio para pensar, estudiar o liderar. Cuestionar su competencia. Espiritualizar su sumisión.

La violencia no es solo física. Es estructural. Cultural. Teológica.